El policía enfrenta a diario situaciones complejas, muchas veces violentas y bajo presión debe tomar decisiones inmediatas que afectan derechos y la integridad física de las personas involucradas. El policía tiene escaso margen de error en su función.
Para resolver esas situaciones, el policía necesita sabiduría. Una de las acepciones de la palabra es "facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia y acierto". La Biblia menciona 2 tipos de sabiduría: la humana y la que viene de Dios.
He visto a muchos policías usar la sabiduría humana, ante una situación que debe resolver, aparece el policía astuto, hábil, listo, que resuelve el problema como para salir del paso, en la jerga policial se le dice "sacar de taquito" la situación. Siempre es una solución precaria que busca sacarse la situación de encima y no resolverle el problema a la persona que se acercó al policía en busca de una solución.
Pero la sabiduría no es algo que se consigue con la simple acumulación de conocimiento, la sabiduría que obtiene resultados correctos ante una situación conflictiva, es la que viene de Dios.
La carta de Santiago 3:17 dice: "Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía"
Es pura por que esta exenta de motivaciones ocultas o egoístas, libre de engaño, no está contaminada de segundas intenciones. Pacífica porque trabaja activamente para superar el conflicto, amable porque si bien aplica una ley para restablecer el orden, sabe mantener el equilibrio entre la justicia y la misericordia. La sabiduría de lo alto es benigna porque no es rígida ni insensible, está dispuesta a escuchar y contemplar la situación para buscar la mejor solución, llena de misericordia porque se manifiesta en una ayuda práctica, no es hipócrita porque no se disfraza para ocultar la verdadera realidad y sin incertidumbres porque da seguridad en lo que se está haciendo, se piensa, se elige un curso de acción y se lo mantiene.
La sabiduría de lo alto es la que busca satisfacer plenamente la demanda del ciudadano que se acerca al policía en busca de ayuda y es la que genera lazos fuertes con sus compañeros de fuerza para formar un equipo que trabaja cada día buscando el bienestar de la sociedad.
Dice Proverbios 2:6 "Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia"
Busquemos la sabiduría de lo alto, porque es la nos va a satisfacer plenamente y llevará solución a nuestro prójimo.
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ESFORZADOS Y VALIENTES
"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas" (Josué 1:9)
Cuando murió Moisés, Jehová habló a Josué y le encomendó que conduzca al pueblo de Israel a la tierra prometida. Dios le indica con claridad a Josué cual iba a ser su misión y le promete "nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé" (versículo 5). Dios le promete la victoria sobre todos los obstáculos en esa difícil misión que le encomendaba, que hermosa promesa, que está vigente para nosotros en nuestras vidas. Dios solo le manda a Josué "que se esfuerce y que que sea valiente". Nosotros, los policías, conocemos perfectamente el concepto de "mandar", "orden", "obedecer". Para poder obedecer la orden de Dios, primero debemos reconocerlo como nuestro Señor. El esfuerzo y la valentía para enfrentar la situación, deben ser el fruto de la obediencia a Dios, en la confianza en su palabra. Los policías tenemos una tendencia en confiar en nuestras propias fuerzas, en nuestra preparación, nuestro "olfato" de policía.
El trabajo del policía es esforzado, incomprendido, riesgoso, no tiene horarios, exige una entrega total, cada día enfrenta situaciones de angustia, violencia, y no tiene margen de error. Para cumplir esa misión, al igual que Josué, debemos aceptar a Dios como nuestro Comandante, tenemos que ser esforzados y valientes. No solo hablo del esfuerzo físico para soportar largas jornadas de trabajo, enfrentar luchas físicas, sino también del esfuerzo de hacer siempre lo correcto, de defender siempre la verdad y la valentía de reconocer nuestras limitaciones y enfrentar todas las situaciones con la confianza de que el mismo Dios que le dio la victoria a Josué, nos la dará también a nosotros.
No temer ni desmayar en ninguna situación por compleja que parezca, mantener la calma y el equilibrio emocional es facil cuando sabemos que nadie nos puede hacer frente porque Dios, asi como estuvo con Moisés y con Josué, está con nosotros, no nos deja ni nos desampara. Si el Comandante de nuestra vida es Dios, la victoria está asegurada.
Cuando murió Moisés, Jehová habló a Josué y le encomendó que conduzca al pueblo de Israel a la tierra prometida. Dios le indica con claridad a Josué cual iba a ser su misión y le promete "nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé" (versículo 5). Dios le promete la victoria sobre todos los obstáculos en esa difícil misión que le encomendaba, que hermosa promesa, que está vigente para nosotros en nuestras vidas. Dios solo le manda a Josué "que se esfuerce y que que sea valiente". Nosotros, los policías, conocemos perfectamente el concepto de "mandar", "orden", "obedecer". Para poder obedecer la orden de Dios, primero debemos reconocerlo como nuestro Señor. El esfuerzo y la valentía para enfrentar la situación, deben ser el fruto de la obediencia a Dios, en la confianza en su palabra. Los policías tenemos una tendencia en confiar en nuestras propias fuerzas, en nuestra preparación, nuestro "olfato" de policía.
El trabajo del policía es esforzado, incomprendido, riesgoso, no tiene horarios, exige una entrega total, cada día enfrenta situaciones de angustia, violencia, y no tiene margen de error. Para cumplir esa misión, al igual que Josué, debemos aceptar a Dios como nuestro Comandante, tenemos que ser esforzados y valientes. No solo hablo del esfuerzo físico para soportar largas jornadas de trabajo, enfrentar luchas físicas, sino también del esfuerzo de hacer siempre lo correcto, de defender siempre la verdad y la valentía de reconocer nuestras limitaciones y enfrentar todas las situaciones con la confianza de que el mismo Dios que le dio la victoria a Josué, nos la dará también a nosotros.
No temer ni desmayar en ninguna situación por compleja que parezca, mantener la calma y el equilibrio emocional es facil cuando sabemos que nadie nos puede hacer frente porque Dios, asi como estuvo con Moisés y con Josué, está con nosotros, no nos deja ni nos desampara. Si el Comandante de nuestra vida es Dios, la victoria está asegurada.
miércoles, 29 de octubre de 2008
EL POLICÍA, UN PACIFICADOR.
"Bienaventurados los pacificadores, por que ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9)
Etimológicamente, un pacificador es quien "hace la paz" o "que promueve la paz". No debemos confundir, una persona pacífica, tranquila, que elude los conflictos, no es un pacificador. Un pacificador no tiene una actitud pasiva ni contemplativa, sino que trabaja activamente para vencer las discordias y procurar la paz en su entorno.
Le Ley Orgánica Policial establece que la misión del policía es obtener y mantener la paz social, es decir que el policía debe ser un pacificador en la sociedad donde presta sus servicios.
Para llevar paz en los conflictos sociales en los cuales intervenimos, no basta el uso de la fuerza pública para reestablecer el orden, la ausencia de conflicto no es la paz, entonces para llevar paz, debemos tenerla primero nosotros. Este tipo de paz activa es atribuida solamente a Dios, quien reconcilió todas las cosas por medio de Jesucristo: "Y por medio de Él reconciliar todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo, la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20)"
La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y guarda nuestros corazones y pensamientos (Filipenses 4:7) y es ésta la que nos convierte en pacificadores, condición necesaria para poder ser sujetos activos que trabajan para establecer la paz social.
Los pacificadores tienen una recompensa muy especial, serán llamados "hijos de Dios", porque Dios es el "Dios de paz".
La paz es un don de Dios, está disponible para todos los corazones que lo acepten y es una herramienta indispensable para el policía que diariamente se encuentra en medio de los conflictos personales y sociales, con la indelegable misión de obtener y mantener la paz social.
Si Dios planeó que tuviéramos paz con Él ¿Porque no disfrutar de esta experiencia? Busca a Dios y encontrarás paz, si tienes paz puedes ser un pacificador.
Etimológicamente, un pacificador es quien "hace la paz" o "que promueve la paz". No debemos confundir, una persona pacífica, tranquila, que elude los conflictos, no es un pacificador. Un pacificador no tiene una actitud pasiva ni contemplativa, sino que trabaja activamente para vencer las discordias y procurar la paz en su entorno.
Le Ley Orgánica Policial establece que la misión del policía es obtener y mantener la paz social, es decir que el policía debe ser un pacificador en la sociedad donde presta sus servicios.
Para llevar paz en los conflictos sociales en los cuales intervenimos, no basta el uso de la fuerza pública para reestablecer el orden, la ausencia de conflicto no es la paz, entonces para llevar paz, debemos tenerla primero nosotros. Este tipo de paz activa es atribuida solamente a Dios, quien reconcilió todas las cosas por medio de Jesucristo: "Y por medio de Él reconciliar todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo, la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20)"
La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y guarda nuestros corazones y pensamientos (Filipenses 4:7) y es ésta la que nos convierte en pacificadores, condición necesaria para poder ser sujetos activos que trabajan para establecer la paz social.
Los pacificadores tienen una recompensa muy especial, serán llamados "hijos de Dios", porque Dios es el "Dios de paz".
La paz es un don de Dios, está disponible para todos los corazones que lo acepten y es una herramienta indispensable para el policía que diariamente se encuentra en medio de los conflictos personales y sociales, con la indelegable misión de obtener y mantener la paz social.
Si Dios planeó que tuviéramos paz con Él ¿Porque no disfrutar de esta experiencia? Busca a Dios y encontrarás paz, si tienes paz puedes ser un pacificador.
miércoles, 1 de octubre de 2008
NO SE PUEDE AVANZAR MIRANDO ATRÁS
"Hermano, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado, lo que si hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante" (Filipenses 3:13,14)
Cuando el apóstol Pablo escribe a los filipenses para alentarlos, estaba preso en Roma. Seguramente que estando encarcelado, Pablo habrá tenido tiempo para pensar en los malos recuerdos y las circunstancias adversas por las que estaba atravesando: castigos injustos, persecusiones, difamación. A pesar de eso, Pablo muestra que su espíritu está liberado y avanza, no se queda lamentando lo que le está pasando.
Una de las causas por las cuales no avanzamos es porque estamos atados al pasado y a los malos recuerdos, nuestro pasado personal y también institucional a veces nos llena de resentimiento, es una carga pesada de fracasos, complejos de culpabilidad, deseos de venganza que nos impide mirar lo importante: la meta.
Despojémosnos de la carga del pasado y solo miremos hacia atrás para recordar con gratitud todos los beneficios que Dios nos dio y esforzémosnos por alcanzar lo que está adelante: un futuro personal venturoso, lleno de bendiciones y un futuro institucional diferente, buscando el reconocimiento de la sociedad por el esfuerzo diario y brindar excelencia en el servicio que prestamos.
Pongamos los ojos adelante, la meta es Jesús y sus bendiciones.
Cuando el apóstol Pablo escribe a los filipenses para alentarlos, estaba preso en Roma. Seguramente que estando encarcelado, Pablo habrá tenido tiempo para pensar en los malos recuerdos y las circunstancias adversas por las que estaba atravesando: castigos injustos, persecusiones, difamación. A pesar de eso, Pablo muestra que su espíritu está liberado y avanza, no se queda lamentando lo que le está pasando.
Una de las causas por las cuales no avanzamos es porque estamos atados al pasado y a los malos recuerdos, nuestro pasado personal y también institucional a veces nos llena de resentimiento, es una carga pesada de fracasos, complejos de culpabilidad, deseos de venganza que nos impide mirar lo importante: la meta.
Despojémosnos de la carga del pasado y solo miremos hacia atrás para recordar con gratitud todos los beneficios que Dios nos dio y esforzémosnos por alcanzar lo que está adelante: un futuro personal venturoso, lleno de bendiciones y un futuro institucional diferente, buscando el reconocimiento de la sociedad por el esfuerzo diario y brindar excelencia en el servicio que prestamos.
Pongamos los ojos adelante, la meta es Jesús y sus bendiciones.
viernes, 29 de agosto de 2008
NO NOS CANSEMOS DE HACER EL BIEN
¿Te pusiste a pensar a cuántas personas ayudaste a lo largo de tu carrera policial?. Cada persona que llega a nuestro lugar de trabajo viene con un problema y busca una solución. ¿Te pusiste a pensar como influyó tu ayuda en la vida posterior de esa persona? Ese niño que salvaste, tal vez llegue a ser un gran profesional, alguien importante.
Cuantas vidas pasan al lado nuestro y tenemos la oportunidad de impactarlas o influir en su futuro. El hombre es el ser mas desagradecido de la naturaleza y rápidamente se olvida de quienes lo ayudan, pero Dios no es así, Él nunca se olvida de lo que hacemos.
Por esa razón, Dios nos anima a no cansarnos de hacer bien, de servir a los demás. Es cierto que a veces hacemos bien y recibimos mal, pero los que ayudan a los demás son los que hacen que este mundo sea habitable. Cuando ayudamos, nos parecemos un poco a Dios.
Dios busca gente que no se cansa de hacer el bien, que vive con el firme deseo de servir a los demás en el lugar en que están, gente que no busca medallas por lo que hace, capaz de dar su tiempo, su dinero, ¡su vida!, por ayudar a los demás. Esta gente puede ser desconocida para los demás, pero es MUY IMPORTANTE PARA DIOS, la mas importante que existe.
La naturaleza de nuestra labor nos da muchas oportunidades de hacer el bien, no nos cansemos de hacerlo y disfrutemos de ayudar a los demás, Dios nos lo recompensará.
"Así que no debemos cansarnos de hacer el bien, porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. Por eso, siempre que podamos, hagamos el bien a todos" Gálatas 6: 9 y 10.
jueves, 28 de agosto de 2008
VUELVE A EMPEZAR
Joel, profeta del pueblo de Israel (Antiguo Testamento de la Biblia) describe una terrible plaga de langostas que ha invadido el país como un ejército y ha devorado toda la vegetación, como consecuencia de ello, hombres y animales se han quedado sin alimentos. El profeta le anuncia al pueblo un mensaje de parte de Dios: "Vuélvanse ahora al Señor, porque Él es tierno y compasivo, paciente y todo amor", y mas adelante Dios les promete en el versículo 25 : "Yo les compensaré a ustedes los años que perdieron a causa de la plaga de langosta".
La naturaleza del trabajo del policía nos enfrenta a diario a tentaciones que nos alejan de Dios, las equivocaciones pesan sobre nuestra vida y a veces nos roban la paz, la alegría, la productividad, la armonía familiar. A veces nos sentimos desanimados, pensamos que todo el tiempo que perdimos nunca mas se vuelve a ganar. Recuerda lo que Dios dice en este pasaje de la Biblia, recuerda que ese Dios que nos creó está dispuesto a perdonar nuestro pasado y llenar nuestro futuro de esperanza.
Dios puede sacar cosas buenas de nuestros años desperdiciados, puede enseñarnos a través de nuestros fracasos, ayudarnos a entender nuestras debilidades.
Aunque nuestros años anteriores hayan sido arruinados por el pecado, Dios está ansioso por restaurarnos y darle mucho fruto a nuestro trabajo.
La vida que tenemos por delante está llena de esperanza, por mas oscuro que sea nuestro pasado, caminando al lado de Dios tenemos un futuro brillante.
CUANDO CONFESAMOS NUESTROS PECADOS A DIOS Y NOS ARREPENTIMOS, ÉL ESTÁ PRESTO A PERDONAR NUESTRO PASADO Y LLENAR NUESTRO FUTURO DE ESPERANZA.
La naturaleza del trabajo del policía nos enfrenta a diario a tentaciones que nos alejan de Dios, las equivocaciones pesan sobre nuestra vida y a veces nos roban la paz, la alegría, la productividad, la armonía familiar. A veces nos sentimos desanimados, pensamos que todo el tiempo que perdimos nunca mas se vuelve a ganar. Recuerda lo que Dios dice en este pasaje de la Biblia, recuerda que ese Dios que nos creó está dispuesto a perdonar nuestro pasado y llenar nuestro futuro de esperanza.
Dios puede sacar cosas buenas de nuestros años desperdiciados, puede enseñarnos a través de nuestros fracasos, ayudarnos a entender nuestras debilidades.
Aunque nuestros años anteriores hayan sido arruinados por el pecado, Dios está ansioso por restaurarnos y darle mucho fruto a nuestro trabajo.
La vida que tenemos por delante está llena de esperanza, por mas oscuro que sea nuestro pasado, caminando al lado de Dios tenemos un futuro brillante.
CUANDO CONFESAMOS NUESTROS PECADOS A DIOS Y NOS ARREPENTIMOS, ÉL ESTÁ PRESTO A PERDONAR NUESTRO PASADO Y LLENAR NUESTRO FUTURO DE ESPERANZA.
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