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lunes, 20 de febrero de 2017

CAMBIOS DE LUGAR DE SERVICIOS

Una de las características de la organización policial es la continua rotación del personal en distintos lugares de trabajo, en el lenguaje policial llamamos "destinos".
Cambiar de lugar de trabajo puede suponer una oportunidad de crecimiento profesional, pero la mayoría de las veces acarrea problemas porque es una situación inesperada, conlleva separación de la familia, afectos, de la rutina de vida que llevamos, separación de compañeros con quienes nos habíamos acostumbrado a convivir laboralmente. Muchas veces percibimos un traslado como algo negativo, que causa hasta angustia y tristeza, llegando a veces a la depresión.
El que tiene oportunidad, suele intentar mover influencias para evitar el traslado, como decimos en la policía "dejar sin efecto la disposición".
Para aquellos que han conocido a Dios, un cambio de destino ¿es una casualidad o hay un propósito de Dios?
Si leemos Génesis 37, vemos cuando José fue vendido como esclavo a los Ismaelitas por sus propios hermanos, concluyendo como esclavo en Egipto.
Si hubiese podido elegir, probablemente José no habría querido ser esclavo en Egipto, sin embargo, vemos en el versículo 5 del Capítulo 39 de Génesis, que a pesar del cautiverio José fue próspero porque "el Señor estaba con él", incluso bendijo a su amo. Después José cayó preso por una falsa acusación, aun allí, José fue prosperado porque el Señor estaba con él y comenzó su ascenso hasta llegar a ser gobernador.
Si nos dan a elegir, pocos escogeríamos ascender de la forma en que lo hizo José, pero Dios bendice a través de circunstancias que parecen adversas. Dios tenía un propósito al llevar a José a Egipto, también lo tiene al colocarnos en el lugar donde estamos.
Nuestro lugar de destino policial no es casualidad, hay un propósito de Dios.
Mateo 26:39 narra cuando Jesús ora en Getsemaní antes de ser arrestado, le dice a Dios Padre "no sea como yo quiero, sino como Tú". Debemos aprender a ver mas allá de nuestra comodidad, mas allá de nuestros temores, más allá de nuestros deseos y confiar que nuestros tiempos y circunstancias están en manos de Dios y hay un propósito en cada cambio de destino laboral, aunque a veces parezca un problema.

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