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sábado, 5 de diciembre de 2015

APURADOS

Policía, hoy tenemos el relato del leñador.
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún.
Por lo tanto, el leñador se decidió practicar toda su experiencia.
El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo.
El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó 18 árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.
Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a descansar bien temprano.
Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el esfuerzo, no consiguió cortar más que 15 árboles.
Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de 18 árboles.
Sin embargo, ese día sólo corto 10 arboles.
Al día siguiente fueron 7, luego 5, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó 2.
No podía entender que le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.
Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió al capataz al que le dijo:
-Señor, no sé que me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.
El capataz, un hombre muy sabio, le preguntó:
-¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez? 
-¿Afilar?
Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi hacha, no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado cortando árboles.
Siguiendo los consejos del capataz, el leñador, entre árbol y árbol, empezó a tomarse su tiempo para afilar el hacha; de esa manera pudo duplicar la tala de árboles.
Policía no hace falta a nosotros que seamos leñadores para darnos cuenta de la buena enseñanza que nos deja esta historia.
A nosotros nos ocurre lo mismo, estamos tan ocupados, corriendo de un lado para  otro, tratando de alcanzar objetivos.
Que no tenemos tiempo para las cosas verdaderamente importantes de la nuestra vida.
Y lo peor es que si nos preguntaran a dónde vamos, no sabríamos que responder.
Aunque de todas formas seguiríamos estando apurados.
Policía, muchas veces llegamos a fin del día muy cansados y si hiciéramos un balance de nuestras actividades nos daríamos cuenta de que apenas hicimos nada de lo que teníamos que hacer.
Vivimos por impulsos, sin parar, sin pensar, sin programar.
Nuestra mente muchas veces se bloquea, comenzamos a padecer estrés, fatiga crónica, enfermedades de todo tipo.
Pero seguimos adelante sin pensar que quizás deberíamos hacer un alto en el camino para reconsiderar por qué hacemos lo que hacemos.
Cuando reconozcas que no puedes más, piensa en parar unos minutos y pedirle a Dios que te ayude y maneje tu vida.
El te dará la claridad de programar tu agenda diaria.
De valorar a tu esposa, tus hijos, tu compañeros y lo que te rodean.
Y te darás cuenta cuan importante es aquello  que parece insignificante, que tal vez despreciaste y hoy sin ello no somos nada.
Solamente te da cuenta lo que son cuando lo pierdes.
Te puedo asegurar que si en verdad esperas en Él, podrás hacer mucho más de lo que haces y con mayores y mejores resultados.

Policia...“Estamos tan preocupados por llegar pronto a nuestro destino, que nos olvidamos de mirar y disfrutar del paisaje"
Todo tiene su tiempo en Dios.
Eclesiastés Capítulo 3
Dios te bendiga
Pastor Marcelo Avila
Presidente de CristoPol Argentina

1 comentario:

Todo Gospel dijo...

Excelente blog para los "Azules"; le invito a visitar este sitio https://cristopol.blogspot.com.ar GESTORES DE PAZ... Bendiciones!!!